En el año 2011 inicié un proyecto junto a otros artistas, a traves de la páginas de un foro de arte. Hacer los
Arcanos mayores de un tarot. Diría que eramos 4 o 5 participantes. Nos dividimos las cartas y ese fué el origen de las primeras 5 o 6 cartas que representé, elegidas por sorteo. Después, como el proyecto no acabó de funcionar, decidí hacer el resto de los 22 Arcanos mayores.
Se trataba de un proyecto secundario, algo para ir haciendo de vez en cuando, y sobre todo por eso han pasado 4 años hasta completar la serie.
Como referencias pricipales he tomado el
tarot de Marsella y el de
Rider-Waite. En un principio me pareció interesante tratar de adaptar la iconografía a referentes más cercanos a mi experiencia. Así por ejemplo la carta de la fuerza, comúnmente representado por Sansón abriendo la boca del leon, se transformó en un forzudo de feria. También me pareció que, en general, los personajes de las cartas tenían un exceso de ropa -reflejo de la condición social de los clientes hacia quien iban dirigidos los diseños de las cartas- y que había imágenes donde el desnudo era pertinente - es el caso del ermitaño, donde la falta de ropa refleja su condición de voto de pobreza, o el del diablo, donde el sexo del diablo es normalmente ocultado. Al mismo tiempo que he introducido cambios iconográficos he tratado de preservar los símbolos básicos de la legibilidad que posibilitan su uso como herramienta adivinatoria.
El hecho de tardar 4 años ha propiciado que estas intenciones iniciales se hayan matizado y que no haya una homogeneidad en la génesis y el diseño de todas las cartas. Formalmente algunas son más medievales y se acercan al Tarot de Marsella, pero también hay ecos de otras influencias ajenas a este universo, como sería el caso de alguno de los iluminados (todas las cartas son linografias iluminadas con acuarela), cercanos a la escuela
Ukiyo-E.
Aparte de las 22 cartas he diseñado un reverso, porque el paso siguiente será ir a una imprenta y hacer una baraja de cartas con el tamaño y presentación habituales. Me queda la duda de si sería necesario hacer los arcanos menores, otras 56 cartas divididas en los palos habituales de las barajas españolas: Copas, oros, bastos y espadas. Es un trabajo distinto, porque no hay que hacer 56 grabados más, sino posiblemente 24, 6 por palo, ya que muchas de las cartas son un motivo repetido tantas veces como el nº de la carta. Me lo he de pensar.
Y mientras llega la baraja, he aquí el conjunto entero, que, por ahora, carece de nombre, ya que todos los Tarots tienen un nombre que los distingue. Los pongo no por el orden en el que los he hecho, sino por el orden numérico tradicional:
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El loco |
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El Mago |
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La Papisa |
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La emperatriz |
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El Emperador |
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El Papa |
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Los enamorados |
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El Carro |
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La Justicia |
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El Ermitaño |
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La Rueda de la Fortuna |
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La Fuerza |
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El Colgado |
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La Muerte |
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La templanza |
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El Demonio |
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La Torre |
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La Estrella |
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La Luna |
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El Sol |
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El Juicio |
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El Mundo |
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Reverso de las cartas |
Bien, pues ahora a por el siguiente paso.
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