lunes, 4 de enero de 2016

Exposiciones de gráfica en Barcelona(14)

No siempre las exposiciones de gráfica en Barcelona están en la ciudad de Barcelona. A veces hay que alejarse del centro. Cualquier desplazamiento del centro supone un esfuerzo, pero una vez hecho el centro está más cerca de lo esperado, revelando la parte que de prejuicio supone cambiar la perspectiva. Esta vez propongo un cambio: la visita en La Garriga de la exposición "Conxa Sisquella - Fornells -Pla Obra Gràfica". Esta muestra tiene lugar en el taller de la Conxa de la Fundació Fornells-Pla i Conxa Sisquella, c/Calabria 208. Hasta el 28 de febrero; pero cuidado, el horario de visita es mínimo, de 11 a 13 h. sábados y domingos, así que no hay tanto tiempo como parece para ir a verla: Toda la información  aquí.

La exposición presenta trabajos de los artistas que dan nombre a la Fundación: Conxa Sisquella i Planas y Francesc Fornells-Pla.  Obra gráfica que técnicamente se concreta en un conjunto de aguafuertes/aguatintas grabados sobre planchas de Zinc, estampados con una tinta o varias, en el caso de Conxa Sisquella con una intención en el color muy de pintora, superponiendo en bastantes ocasiones un par de matrices, a veces con una tinta en cada matriz y a veces con varias tintas en la primera impresión y negro en la segunda.  En la muestra hay una mesa con varias planchas, que no solo permiten ver la relación entre matriz y estampa, sino que, al estar expuestas sin barreras, se pueden tocar.



Matriz de Zinc de Conxa Sisquella


Estampa de la misma obra


Las diferencias entre la obra de ambos es notoria, pero a la vez hay en algunos de los diseños una cierta semejanza, sobre todo en los grabados a una tinta. Esta semejanza no es solo un diálogo entre ellos dos, sino también  comentarios referidos a otros artistas no presentes en la sala, como podrían ser Antoni Clavé, Joan Miró o incluso Antoni Tapies.

La obra de Fornells-Pla   remite más a un trabajo de escultor, definido por la composición espacial que, aunque bidimensional y sin asomo de representación tridimensional, recuerda a sus composiciones escultóricas, de las que se puede ver alguna muestra en el jardín de la Fundación.   Los trabajos de Sisquella ya adelanté que son más de pintora, abstracciones que nos remiten a estructuras compositívas de paisajes, donde el color tiene gran peso.  En los casos más acentuados es el color el que compone.



Grabado de Fornells-Pla



Es una pena, en el caso de Conxa Sisquella, que las estampas presentadas estén algo deterioradas en el papel, aunque la calidad y la calidez del color se imponen en la visión.



Aspecto de una de las paredes dedicadas a Sisquella



Obra de Conxa Sisquella



Más allá de los contenidos el contexto de la muestra nos hace pensar en la generación y el peso del patrimonio, y en el esfuerzo de los artistas por serlo más allá de si mismos.   Estos  últimos años he podido hablar con artistas que consideraban su obra acabada, algunos de ellos próximos a la muerte, y en general su preocupación era cómo poner a salvo la obra de su desaparición personal.  Donarla a una institución no siempre es posible, incluso aunque los artistas se conformen con un mero almacenamiento, y crear una fundación depende, si no has llegado a un cierto estatus, de tener un patrimonio mínimo -que no sea artístico- que financie y soporte los gastos. Hay que tener alguna renta. He oido también que existen coleccionistas privados que se hacen cargo de todo ese stock a cambio simplemente de no destruirlo. Si no se encuentra una solución lo más probable es acabar en la basura o, si hay suerte, en los Encantes.   Es una situación en la que no se si muchos artistas piensan, y que tiene que ver con la propia conciencia de lo que uno es y lo que hace en el mundo. Y con un mundo lleno de cosas tampoco parece relevante que la mayoria de la producción artística se pierda, y sería imposible conservarla. La desaparición es la situación más probable para la mayoria de los artistas y su obra en cuanto tales, y no me refiero a los aficionados, o más bien a los que son vistos como aficionados por terceros.

 Estos artistas con los que hablé han podido ser (y han sido) profesores universitarios de Bellas Artes, han expuesto en reputados centros de arte y, durante décadas, han vendido y expuesto en el circuito privado del arte, sobre todo fuera de España, porque el mercado español del arte es  exigüo y se concentra en unas pocas ciudades y eventos.  Nada en la trayectoria de estos artistas les ha llevado a conseguir el suficiente capital para que su obra perdure, y aquellos que la conocieron se mueven en una franja en el tiempo que se destruirá con ellos. Es curioso porque la comunidad artística lleva siglos dialogando a través de la forma, y sobre todo de manera anónima, por esta falta de memoria del colectivo; Es curioso porque la autoria es una parte fundamental del rol artístico, pero la autoria se pierde en la mayoria de los artistas cuando desaparece el autor, y de nada vale la firma. Y es curioso porque lo que queda al final es la acción de incidir en las imágenes más allá de una formalización concreta. En definitiva un diálogo anónimo, un sustrato de formas que van de una generación a otra como un inconsciente colectivo. Y no es raro encontrar artistas que han sido importantes y que para las generaciones posteriores son completos desconocidos, o comunidades que se mueven en paralelo a otras, ignorandose mutuamente a pesar de estar relacionadas desde su trabajo, o ignoradas en su existencia desde el discurso dominante, que no se ve a si mismo como lo que es, La Academia. El discurso dominante es el que reparte el capital cultural legítimo, y ese reparto es lo que produce espejismos como la muerte de la pintura o su renacer, la ausencia de identidades desde los procedimientos o la discriminación desde lo Contemporaneo. Espejismos que, desde su naturaleza, actuan eficazmente, pero espejismos.



Otra de las planchas de la muestra


Quienes quedan fuera de este reparto de capital simbólico, atendiendo al hecho de que en definitiva su labor es importante como substrato cultural, y atendiendo al hecho de que su patrimonio tiene valor al menos como parte de ese diálogo de construcción de imágenes que se da en el arte, tienen pocas opcciones de visbilidad social.   Por eso Grabado Líquido aplaude la existencia de pequeñas Fundaciones como la Fundació Fornells-Pla i Conxa Sisquella, que se resisten desde la legitimidad de su propio discurso y patrimonio a la desaparición.  Y más fuerte es nuestro aplauso si sus programaciones incluyen la gráfica.



Trabajo de Fornells-Pla


No se trata de apego a los objetos, sino de reconocer el valor que tienen artistas que solo aparentemente están solos. Este tema es todo un tema y requiere sin duda un texto que reflexione sobre El capital cultural legítimo y las formas de discriminación contemporáneas, pero eso será en otro viaje. Conxa Sisquella y Fornells-Pla son ejemplos de este estado de cosas; Celebremos que por ahora podemos disfrutar de su obra y su diálogo visitando su fundación.


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