martes, 6 de diciembre de 2011

Originalidad 3

Encontrar indicios del valor conflictivo que se le concede a la originalidad en la obra gráfica no es difícil. En la actual exposición en el museo de grabado de Fuendetodos, cuyo título es precisamente “Obra gráfica original”:

http://sobregrabado.blogspot.com/2011/12/exposicion-de-grabado-y-obra-grafica_4261.html

El texto introductorio de la muestra nos advierte:

“El término Obra gráfica original alude, según los organizadores, a que se trata de "obra de carácter múltiple que utiliza para existir técnicas muy específicas del arte gráfico", y además "no está supeditada ni definida en función de otra obra, sino creada bajo particulares reglas que son propias de este lenguaje artístico".”

Se hace necesario fijar, por su carácter ambiguo, que entendemos por original. Pero por otro lado la gráfica se ha expandido en nuevas técnicas y enfoques, donde establecer fronteras resulta difícil. De ahí la necesidad de las definiciones, la necesidad de discriminar. Como dije, de facto uno puede ir de galerías y encontrarse con tantas variaciones que resulte imposible fijar un campo común para toda la gráfica, salvo comprobar que se suele tratar de series y que éstas están numeradas y firmadas por el artista. Existen casos históricos que han representado puntos de inflexión en la consideración de lo original. Pienso en Andy Warhol (http://es.wikipedia.org/wiki/Andy_Warhol) y en sus inacabables series de Litografías y Serigrafías…






Si atendiésemos al rigor de las definiciones de originalidad planteadas por Lebourg y el sindicato francés de estampadores ¿Podría considerarse la obra de Warhol original? En la Serigrafía o en la Litografía los procesos fotomecánicos son habituales, y en el caso de Warhol es sabido que además él no supervisaba todas las series que firmó… Pero la legitimación de Warhol está ya más allá de las definiciones, está en el valor de Mercado que su firma convoca.
Una de las razones del estrés al que el concepto de originalidad está sometido está en el Mercado del Arte. No es la única razón, pero si la menos comentada. Hacer reproducciones Litográficas, serigráficas o –ahora- digitales, y llamarlas simplemente grabados, Litografías o serigrafías, evita el engorroso problema de que el artista tenga que saber hacer obra gráfica (no olvidemos que tradicionalmente en Europa el grabado ha sido considerado un arte menor y su función ha sido hacer reproducciones, no originales, y que cuando en el siglo XX ha subido de categoría no ha dejado de ser una manera de ofrecer al Mercado del arte obra de artistas a precios más baratos), y evita el caro proceso de una estampación artesanal lenta y costosa… Cuando la Litografía pasó a ser una forma de estampación barata y mecanizada la reproducción litográfica fue vista como una manera de ofrecer “Obra gráfica” a precios baratos en los grandes almacenes. De hecho aún hoy se puede ir a un gran almacén de decoración de interiores y ver “Litografías” de este tipo. Es decir, reproducciones litográficas numeradas y firmadas que pasan como obra gráfica original. Las consecuencias que a la larga estas confusiones interesadas han tenido las he sufrido en mi experiencia personal como artista, ya que una de las dificultades mayores que he encontrado en la Litografía no ha sido hacerla, sino venderla: Los distribuidores a los que se la ofrecía no querían trabajar con ella porque, fijaos, tendrían que estar continuamente explicando a los compradores que se trataba de obra gráfica original, y no de reproducciones…
Las razones económicas dentro de las dinámicas del Arte están muy mal estudiadas. Sospecho que el “Sistema del Arte” no está interesado en este tipo de indagaciones. No me refiero a las cotizaciones de Mercado de los artistas famosos, eso es muy visible gracias a los media, me refiero a cosas como la incidencia sobre los estilos artísticos del exceso de oferta en el mercado del arte (citada en La Invención del Arte de Larry Shinner, Paidos Iberica 2004), o la relación entre El desarrollo del Mercado del Arte en el siglo XX y el desarrollo de movimientos artísticos, ideologías y roles (en esto hay más bibliografía, La palabra pintada, de Tom Wolfe, por ejemplo, aunque no se centre en los aspectos económicos). Me refiero también a estudios de orden académico que relacionasen la ambigüedad líquida que tanto conviene al Mercado del Arte con la abolición continua de fronteras en la Teoría del Arte Contemporáneo… ¿Sería posible establecer una relación? Creo que el estudio de la originalidad en la gráfica, su significado para el Mercado del Arte y la disolución de sus fronteras como definición podrían ser un buen ejemplo de este tipo de relaciones.

Y para terminar otro video de uno de mis artistas favoritos, Tom Waits, esta vez dedicado a la atención de Luisa, que de vez en cuando se toma la molestia de leer este Blog.


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