jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Qué es el Arte?

Hace ya un mes tuvo lugar el X simposium Internacional de la crítica de arte organizado por la Asociación de críticos de arte de Catalunya (ACCA).  Nunca habia asistido a ningún simposium de este tipo, y como la crítica me interesa cada vez más en sus aspectos teóricos, y además la primera ponencia el primer día iba a cargo de Peio Aguirre, del que este verano leí su libro "La linea de producción de la crítica", me apunté sin dudarlo.  Pude hablar con Peio Aguirre, y decirle cómo me había interesado ese pensamiento crítico más allá de la crítica práctica que conozco, la de las reseñas de exposiciones o los estudios en los catálogos. Su concienzudo análisis del estado de la crítica, su propuesta de crítica dialéctica... Un gustazo.

 En este simposium por la mañana habia ponencias y por la tarde mesas redondas.  En las mesas los ponentes, un moderador y el propio público podían conversar sobre lo dicho por la mañana. Hubo buenas ponencias y momentos muy buenos, preguntas del público, pequeños debates, pero para mi lo mejor se produjo al final, en la mesa redonda del día 14, cuando después de una introducción del moderador el diálogo, la discusión, no acababa de arrancar y los ponentes y el público amenazaban con incómodos silencios y un deber de conversar forzado por la situación.  Fué entonces cuando Irit Rogoff tomó la palabra y, sorprendentemente, declaró que tal como se desarrollaba el debate no iban a poder hablar de nada, y que sería mejor ser más concretos, asi que, para facilitar ese tránsito a la concreción, Rogoff invitó a sus contertulios a responder a un par de preguntas y, sin más, lanzó al aire dos proyectiles y señaló al ponente de más a  su izquierda para iniciar una ronda ineludible de respuestas. Creo que el moderador trató de justificar la idoneidad de su introducción, pero en definitiva la ronda fué inevitable, y las preguntas eran algo así:

-¿ Qué es para ti el arte, cómo lo definirias?
-¿Qué artista te ha interesado últimamente? ¿Por qué?


Susto en el bosque de las piruletas. Linografía a 6 tintas


La ronda se produjo para curiosidad del público, y uno a uno los ponentes razonaron definiciones de arte y artistas o prácticas artísticas que estaban de acuerdo con su definición. Cuando les escuchaba me pareció que entendía lo que decían. Dado que todos eran pensadores, críticos, filósofos del arte incluso, el grado de abstracción de sus definiciones fué alto, pero aun con todo me pareció entenderles, con dificultad creo, pero eso me pareció.

Ahora solo me acuerdo de las sensaciones que, como espectador, tuve al escucharles; Pero de las definiciones nada, no me acuerdo, alguna frase aislada, algún que otro concepto... así que no se si realmente entendí algo. En cualquier caso la palabra critica y otros derivados -como criticalidad- aparecieron en varias ocasiones en las respuestas, por lo que, al menos en mi memoria, Irit añadió una tercera pregunta a las 2 anteriores, y, advirtiendo que hablaba muy en serio, preguntó si acaso la critica de arte era una actividad socialmente  relevante por aquí...  Si las dos primeras preguntas causaron una cierta alarma podría decirse que aquí el estupor planeó por la sala, y Rogoff fué interrogada a su vez por el sentido de su pregunta por que, ¿A qué se refería? ¿Y como definiría relevante? ¿Como sinónimo de importante? Quizá todo dependiese de cómo se definiesen esos términos, de cómo se entendiesen...

Lejos de echarse atrás Rogoff aclaró que en Londres, de donde ella procedía, la critica de arte era una actividad socialmente irrelevante: Si, los textos de la crítica estaban ahí, publicados y disponibles, pero incluso en las exposiciones de arte contemporáneo de gran éxito son poco leidos por los espectadores. Así pues, y esta vez extendió de nuevo la pregunta al resto de los ponentes para aprovechar sus distintas procedencias geográficas, Rogoff insistió. ¿Es acaso la critica una actividad relevante en vuestros paises?  Nadie se atrevió a decir que la crítica era relevante, y algunos afirmaron claramente que era irrelevante, pero que quizá esa irrelevancia era una buena posición estrategica, o, en todo caso, era una irrelevancia que no impedia un foco importante de actividad crítica, de organización e identidad,  y una prueba era el mismo simposium en el que estábamos, su decima edición, posible porque la ACCA no cesaba en su empeño de difusión y fomento de la crítica como herramienta social, incluso más allá del lugar que teóricamente tiene asignado en el Arte.

En todo esto, y en algún momento, alguien entre el público preguntó por los artistas. Porque ¿Había artistas en la  sala? ¿Y qué pensaban ellos que era el arte? La que preguntó esto era un artista, que tenía otra artista al lado, y yo, en la misma fila, escurrí el bulto pensando que tendría que decir que era para mi Arte...  Vaya, pensé, ¿Qué decir para no quedar en ridículo con ese nivel de abstracción, con todas esas citas a grandes pensadores como Benjamin, Adorno y compañia?

Y sobre todo, y después de dedicarme durante años, ¿Qué pensaba yo que era el arte? ¿A quien citaria yo como referente?  Esto me ha dado que pensar bastante, aparte de compartir, cuando escuché a los críticos, la sensación de que la irrelevancia social de la crítica de arte podría extenderse sin dificultad a la irrelevancia de "su objeto": el arte. Y no es que en Grabado Líquido no haya tratado el tema, pero siempre se ha tratado de un enfoque metalingüístico y contextual, en relación a las propias preguntas (Y así señalar que la pregunta de "Qué es" supone un objeto concreto, y por tanto desde la Postmodernidad se prefiere el "Cuando hay", donde todo se ve un poco desde fuera).
 

"Caos en la Jungla", Aguatinta de Carmen Castellví
 

Definiciones de Arte hay muchas, pero a mi hay una, que no es propiamente una definición de arte, que desde que la leí me pareció clara y comprensible desde la intución y la experiencia de casi cualquiera. Es la manera en la que Herbert Read definió la música como "Una celebración de la vida"(1). La musica y la danza, celebraciones de la vida, alegría hecha ritmo y gesto. Cuerpos liberados de su función, de su necesidad. La necesidad más perentoria es sobrevivir. Nuestra capacidad cognitiva no responde a la necesidad de conocer la realidad, sino a la necesidad de poder sobrevivir en ella. Liberados provisionalmente de esa necesidad, celebramos seguir vivos.

Por extensión se podría pensar que el arte es siempre  una perpetua afirmación de nuestras capacidades. Cassirer definió al hombre como animal simbólico (2), así pues si el arte es ante todo una afirmación de la vida, una celebración de nuestro vivir, como animales simbólicos lo que hacemos es construir símbolos que son un alarde de nuestras capacidades cognitivas liberadas de su función primaria. La capacidad visual para distinguir la simetria nos permite ver animales en la maleza, nos permite ver la cara del depredador que nos mira, y cuando liberamos esta capacidad de su uso inventamos usos que son afirmación de esa capacidad, su celebración. Esto puede parecer superficial, banal incluso:  Si miramos el arte contemporaneo éste está cargado de razones, de complejas teorías y grandes objetivos, objetivos sociales, misiones de transformación que, aparte de chocar con la realidad social,con la irrelevancia del arte, no parece que respondan a celebraciones o alardes vitales. Por eso me gusta también la definición que hace del arte Bob Dylan, y de su sentido más alto:


 " EL Arte es el perpetuo movimiento de la ilusión. El más alto objetivo del arte es inspirar. ¿Qué mas puede hacer? ¿Qué mas se puede hacer para todos sino inspirarnos?" (3)


El arte nos inspira porque somos animales sociales, miméticos, y la celebración de otros de nuestras capacidades provoca nuestra empatía, el reconocimiento de esa capacidad en nosotros. Dylan tiene muchas letras de denuncia social,  pero a la vez sus canciones nos inspiran. Incluso en las peores circunstancias el arte es afirmación frente a la fatalidad.

 Puede que en el simposium de la ACCA sintiese la irrelevancia de los artistas, no del arte. Los artistas son irrelevantes porque son muchos y la sociedad está rodeada de arte. La indiferencia es común, o el desánimo. La nostalgia por la pasión o la súbita revelación; el intento de  su superación o la imposibilidad de seguir pensando el arte como una experiencia real,  guían algunos de los  discursos actuales sobre el arte.

 Ante esto es importante sentir lo fundamental.



"Ojos que no ven..." Fotolitografía de Enric Gili




(1) Atribuyo esta frase a Herbert Read, pero no estoy seguro de que sea suya.

( 2) Cassirer, Ernst. "Antropología Filosófica".Pag. 49. Fondo de cultura económica. Colección popular.

(3) Fuente: http://www.rtve.es/alacarta/audios/pioneros/







1 comentario:

  1. L´Art neix de l´espiritualitat, i de màterials què et trobes bé amb ells.

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