sábado, 22 de marzo de 2014

ARCO,ART MADRID, JUST MAD



    Hace tiempo que tengo esta entrada pendiente, porque este año fui a visitar estas 3 ferias. El objetivo no era, al menos principalmente, encontrar en el arte contemporáneo  huellas de la actividad gráfica, aunque por supuesto grabado líquido tuvo alguna inesperada alegría. Sin ir más lejos, ver en directo los fantásticos trabajos de tramas ordenadas de Peeter Allik en Just Mad, traídos de la mano de una galería Estonia, La Galería Bastejs. Me compre un catálogo de su obra y contemplé detenidamente todo ese orden apasionado en la técnica que proviene del siglo XVII y que tiene uno de sus hitos en Claude Mellan y su sorprendente grabado del sudario de cristo, realizado con una sola linea circular. Entre Claude Mellan y Peeter Allik existe una relación de admiración y una equiparación simbólica en lo que respecta a la tradición clásica de la maestría artesanal, pero, afortunadamente para nosotros, Peeter Allik grava desde el presente, y sus imágenes son mordaces y exaltadas criticas Pop, alegremente feroces.



Pequeña gran expo de Allik






Serie: como ser rico y famoso




Aparte de Peeter en cada Feria se podía disfrutar de algún ejemplo cercano a la gráfica que no nos remite necesariamente a los monstruos españoles del arte plástico del siglo XX español, siempre presentes residualmente en este tipo de eventos, me refiero a obra gráfica de artistas como Picasso, Chillida, Tapies, Dalí, Miro y un pequeño etc. 

Destaquemos en Art Madrid algún ejemplo de libro de artista en su formalización como objeto escultórico, de la artista Beatriz Ceballos:


La poesía de la palabra fuera de su lectura

y de la misma artista una pequeña edición de cascadas de palabras, que nos podría recordar a metáforas visuales de Brossa o, en general, de las propuestas artísticas que merodean los contextos del Letrismo:







Y dentro de este repaso somero a la gráfica ese fin de semana en Madrid, era inevitable pasar por la Calcografía nacional y ver la retrospectiva al premio nacional 2013 de arte gráfico; retrospectiva de 44 estampas seleccionadas por el propio artista,  Jaume Plensa. Aquí seguimos en el campo cercano al Letrismo:







En Arco Plensa también estaba presente, y precisamente ante alguna de sus esculturas fue cuando noté que el peso del arte se imponía al propio espectáculo que supone la Feria, y que invisibiliza las piezas:








Esta escultura en madera causaba en general el tipo de admiración que uno espera que despierte la belleza y que acalla las valoraciones banales. Pero incluso Plensa no siempre sale airoso. Ante esta otra escultura, una de las dos señoras que ya se alejan comentó a la otra: ¿Has visto que macetero?:



Macetero de Plensa, aunque el autor se empeña en llamarlo El corazón de los árboles


Bien, pero aparte de aquello que nos llama la atención en lo que se refiere a las obras , bien porque nos impresionan por su calidad o nos alimentan en nuestra búsqueda sugiriéndonos nuevos caminos o soluciones a los problemas que nos planteamos como creativos, la visita a las ferias, y en especial la visita a ARCO, interesan por todo el contexto espectacular que las rodea y todos los prejuicios y tópicos que ponen de relieve. Y puede que todo eso pese mucho más que el Arte que se pueda ver. Un par de tópicos:



ARCO ES UNA FERIA DE ARTE CONTEMPORÁNEO


Si claro, pero siempre que he ido me ha sorprendido la cantidad de arte contemporáneo mas bien tradicional que hay. Esto tiene diversos matices. El más grosero es la imagen que se proyecta de ARCO en los medios, donde siempre se escogen las piezas más "extravagantes"  para mostrar, aderezado con un locutor preguntando a algún espectador, el día de entrada para "el público en general" que qué opinión les merece esa pieza, a lo que los preguntados suelen responder cosas como: "Yo es que esto no lo entiendo", o bien "Para mi no es Arte".  Así que es  casi inevitable, cuando uno pasea por los recintos feriales, sorprenderse por la cantidad de pinturas, incluso de autores muertos, que cuelgan aún en las galerías. Pero ¿No era la pintura ya una parte residual del arte contemporáneo?



 
Retrato de mujer de George Condo







Don Eduardo Arroyo

Obra mural  de Daniel Verbis(Fragmento)


 por supuesto están todas aquellas no pinturas que son en el fondo pinturas:


Pintura hecha de fieltros de colores cosidos


O todas aquellas pinturas que, aunque de autores contemporáneos se enmarcan en la continuación de revisitaciones o continuaciones de las Vanguardias históricas de la pintura del siglo XX:
















Y si, en ARCO hay muchas otras cosas, mucha fotografía, algo de Video, escultura, alguna instalación, pero desde luego lo que sale en los medios sobre la Feria, dando la idea de que lo rompedor-escandaloso está por encima de todo, es una imagen sesgada que hace que a más de uno la visita a ARCO le decepcione.

Entonces Arte Contemporáneo, si, pero mucho más variado y conservador de lo que se transmite.



 EN ARCO NO HAY ARTE VERDADERO, SOLO COMERCIO


En la medida en la que ARCO es una feria, obviamente todo lo que allí se ofrece es comercial, comercializable al menos, tenga la pretensión interna que tenga la obra ofrecida. El arte verdadero, auténtico, significativo, puede que no esté muy presente en Arco, pero no es -yo diría- porque Arco discrimine la calidad, sino porque la calidad, al menos si nos ponemos super-exigentes, resulta siempre escasa en cualquier contexto. Es algo que pasa en todas las ferias más o menos, los espectadores, sobre todo si son artistas, son muy duros en sus juicios, despectivos incluso, debido a que consideran el propio mecanismo expositivo, la venta de obras de arte, como algo perverso.  Yo este año he ido, por primera vez, en los días en los que la feria no está abierta al público. Son los dos primeros, para profesionales y VIPS. Para profesionales pensaba yo. In facto para VIPS sobre todo. Y Es digno de verse, quiero decir, lo que pasa entonces en ARCO - que es lo que da a ARCO su sentido social- y lo que resulta realmente un acontecimiento no excepcional (como si lo es la contemplación de una gran obra de arte) sino común. Los VIPS son los clientes, los compradores o quienes podrían serlo, las personalidades para quienes realmente se monta ARCO. Los días para el público son una de tantas manifestaciones de la coartada de simulación democrática en la que el arte contemporáneo se empeña con ahinco.  Pero nada como esos días para ver de qué va ARCO, el paseo de los VIPS arriba y abajo, la sala VIP, las presentaciones para los VIPS, los pases VIPS, el super paseillo performance de sus reales majestades, ahí si que había enorme exceptación:



Sus reales majestades, envueltos en una poderosa Aura/remolino



El corazón de ARCO, la zona VIP


Y es que no hay duda, viendo al público al que realmente va dirigido Arco uno comprende que es Arco, pero de esto, obviamente, no hay ninguna duda, y cada año algún artículo ahonda en el tema con  descarnado acierto, como el dedicado a ARCO por Rosa Olivares.  Efectivamente los que importan son los ricos y todos los demás somos figurantes. En relación a esto la presencia en Arco del arte políticamente crítico es particularmente conflictiva, y no por los temas que pone en las narices de los ricos, sino por lo que el contexto de mercado hace con esas propuestas: vaciarlas de sentido.   Porque ¿Cómo se entiende una crítica política o social sobre la precariedad, la injusticia social, la violencia estructural del Neoliberalismo en todas sus formas, en un evento que hace que estas propuestas sean objetos de lujo? 





  En ARCO la crítica política se convierte en un tema pintoresco, en un guiño políticamente correcto que da buen tono a la jet set, es como tener un amigo comunista, que te da buena imagen y te hace quedar bien.  Si, los ricos tienen ese sentido del humor. A la vez en algunos artículos de opinión más comprometidos  se destaca a esos artistas rebeldes que siguen protestando. Los héroes entre la barbarie. Héroes que sin embargo se prestan a participar de un evento donde el arte, su posesión, es distinción de clase, donde su protesta o su denuncia es otro objeto de lujo...  A mi me parece que en ese contexto se corre el riesgo de desactivar casi cualquier  protesta, de convertirla en increíble.

 Siempre se puede matizar, a mi la crítica que me parece posibe es la que se vuelve sobre si misma, sobre el propio evento expositivo o su público:






El gran Roto contra ARCO en ARCO


Es una contradicción evidente, una aporía a la que se enfrentan aquellos que consideran que el arte es una herramienta de cambio social hacia una sociedad más justa, pero a la vez no dudan en formar parte de ese Mercado al que critican, o no dudan en vender al estado su prestigio aceptando el patrocinio publico como si en este no hubiese sombras. No olvidemos que si Arco existe es en gran parte gracias al patrocinio público, porque uno de los mayores VIPS de ARCO es el propio estado a través de sus instituciones museísticas.

Seguramente lo que pasa es que hasta para participar del Mercado hay que ser creativo. 

A veces pienso que la solución sería, simplemente, ligar la venta de la propia obra a un contrato que limitase la posibilidad de especular con su precio. Pero ¿Quien se atreve a un compromiso de ese calibre?

La salida más honrosa para un artista radicalmente preocupado por un cambio social sería empezar por cambiar su propio rol, posiblemente a la manera en la que Slavoj Zizek propone a través de su análisis del cuento de Franz Kafka Josefina la cantora o el pueblo de los ratones, donde el artista no recibe ninguna distinción social relevante por el hecho de ser artista: Ni la recibe ni puede transferirla. En esta interpretación Neo-marxista un artista no merece distinción alguna, es como ser cualquier otro trabajador, necesario al igual que lo es cualquier otro trabajador, y por tanto su actividad o el fruto de ella no podría ser capitalizado por terceros.

 Se trataría de que el artista renunciase activamente a la producción de distinción social, empezando por su propio Rol, pero sin abandonar su actividad especifica como productor cultural. 

Otras veces pienso que el Arte, por la capacidad que tiene de representación de lo esencialmente humano, resistirá cualquier embate al que sea sometido, incluso el poderoso embate del mercado especulativo, solo hace falta que el paso del tiempo descontextualice las circunstancias de su producción o su uso inicial. 

Es pensar en el Arte como excepción, aunque esa excepción no salve a los artistas.