sábado, 21 de septiembre de 2013

Cadáveres exquisitos (1)

Dentro de las prácticas Surrealistas para activar el inconsciente tanto individual como colectivo ocupa un lugar destacado el cadaver exquisito. Hay que decir que en su carácter de juego con unas normas claras y sencillas es también la más inofensiva de estas prácticas, muy lejos de las tremebundas sesiones espiritistas organizadas por Bretón, que hubieron de ser abandonadas por la peligrosidad y violencia de los éxtasis visionarios provocados en los asistentes. Los cadaveres exquisitos reunían en una sesión a un grupo de participantes para realizar una obra común, siendo el interés surrealista las dinámicas inconscientes que se activaban en los participantes, y la convicción de que la poesia tenia que ser fruto de un acto anónimo y grupal. El matíz Psicologista de este juego, las especiales relaciones que se establecen en él, parecen requerir de la presencia cara a cara de los participantes, porque la activación del inconsciente colectivo adquiere en la relación concreta de unos individuos dados una dirección concreta (y así no será lo mismo un juego entre colegas, amantes o artistas rivales).

 Pero las nuevas formas de comunicación virtual y las prácticas colaborativas que estas pueden sostener han propiciado  cadáveres exquisitos 2.0., esto es, cadáveres realizados por grupos que no se reunen físicamente para realizarlos.   La interacción que se deriva de un cadaver exquisito realizado "en diferido" es sin duda, psicologicamente hablando, distinta del cadaver exquisito de principios del siglo XX. Cabría preguntarse en qué medida esta diferencia es significativa, si el ejercicio Surrealista en estas condiciones  puede de todos modos revelar el inconsciente colectivo o si esta forma de realización atenua su carga psicológica y acentúa su carga estética y su valor como juego.Es claro que el cambio en el  proceso varia la percepción del proceso, y que hay características iniciales que se pierden y otras que se ganan. Es obvio que el medio crea una distancia que parece que podría ser más reflexiva...   En definitiva ¿EL cambio en el proceso varía el significado del juego?

Estoy participando en una experiencia colectiva a través de una red social en la que, en una primera ronda, 63 participantes en grupos de 3 han dibujado, cada grupo, un cadaver exquisito. Eso ha dado lugar a 21 cadaveres. Las reglas son las clásicas del cadáver exquisito adaptadas al formatos de Internet. Nuestro particular André Bretón ha sido Jorge Perellón, artista grabador que ha organizado, coordinado y montado esta sesión de cadáveres exquisitos. El formato de los trabajos ha sido vertical, empezando el dibujo por arriba, con unas especificaciones en tamaño que tienen que ver más con el medio digital que con el físico, pero que se corresponden con un Din 4 a 300 dpi.   Los participantes no nos conociamos personalmente, y los grupos han sido creados aleatoriamente, de modo que no existe -supongo- ningún condicionante de tipo psicológico personal. Los cadáveres fueron publicados paulatinamente, lo que quizá si estableció un matiz psicológico en los participantes que aún no habían acabado, algo que tendría que ver con las exceptativas y con la consideración historica de lo que es un cadaver exquisito. Como participante me surgieron preguntas, algunas de orden práctico y otras más especulativas:   ¿Debían guardar las intervenciones algún tipo de coherencia? ¿Son mejores o más deseables los cadaveres visualmente incoherentes o los coherentes? ¿En qué medida se puede planear una intervención? ¿Es posible que una estrecha franja de un dibujo, con unas lineas o unas manchas, pueda sugerirte algo sin conocer a su autor, dejando sin más la mente en blanco? ¿Aflorarán en esta práctica el tipo de contenidos esenciales recurrentes en nuestro inconsciente - el sexo, la vida y  la muerte, las relaciones de poder, los miedos- o quizá el propio medio digital  nos decante por otros contenidos inconscientes?    Para intentar  responder nada mejor que ver el cadavérico resultado(1):



Cadaver de Adela,Carmen y Sergio.




Cadaver de Alfonso, Alberto y  Lucy

Cadaver de Alfonso, Sonsoles y Ascensión

Cadaver de Carmen, MJ y Miguel Angel

Cadaver de Casy, Nora y Colectivo Astral

Cadaver de Chiqui Mas, Ant Mas y Cristina

Cadaver de Dora, Sara y Angel


Cadaver de Gabriela, Ana y Mariana

Cadaver de Gema, Maria y Marcelo

Cadaver de Isabel, Rolex y Sergio

Cadaver de Jorge,Carlos y Maria Edith


Cadaver de Jorge, Claudia y Liliana


Cadaver de Laura, Viviana y Giorgio


Cadaver de Luisa, Vicente y Nuria


Cadaver de Ma, Mayte y Luna


Cadaver de Maru, Alondra y Natalia
Cadaver de Pablo, Juan Maria y Liliana

Cadaver de Renata, Mónica y Tomás



Cadaver de Ricardo, Pablo y Carmen


Cadaver de Sergio, Francisco y Jose Luis

Cadaver de Vero, Natacha y Yuli


Todos los participantes de esta primera ronda han podido bajarse los archivos de los 21 resultados, de modo que, tal como Jorge Perellón nos ha mostrado, puedan ser impresos en alta resolución en papel de grabado, obteniendo así un conjunto de obra múltiple de múltiples autores. Una multiplicidad al cuadrado. Incluso se podría hacer una edición, claro que para considerarla original cada estampa tendría que ser firmada por sus tres autores, y tener una numeración limitada... En un caso así ¿Habría que pasar al plano físico o podríamos seguir en este universo digital? Si pasásemos al plano físico, bien podríamos improvisar una sesión de cadáveres In Situ...

Hay en marcha una segunda ronda aún por definir en sus características, participantes y grupos. El relevo en la organización ha pasado de Jorge Perellón a Nuria Salomó, otra artista grabadora. Veremos que da de si y qué nos da que pensar. Quizá las preguntas planteadas aquí empiecen a tener respuesta, y seguramente podamos añadir alguna pregunta nueva.  Pero eso será más adelante,  en una segunda entrega de estos cadáveres exquisitos(2).



(1) He bajado la resolución de los archivos a su décima parte.

(2) Tantos participantes ha hecho que en otros blogs haya habido otros artículos sobre este proyecto, que sin duda dan una información más precisa sobre otros aspectos, os pongo el de Nuria Salomó:
 http://nuriasalomocreacions.weebly.com/cadaveres-exquisitos.html

sábado, 7 de septiembre de 2013

Exposiciones de gráfica en Barcelona (3): Miró o la exposición discreta.



Hasta el 24 de Septiembre se puede ver en la Funcació Miró de Barcelona una muestra de la obra gráfica de Miró. No es una retrospectiva exhaustiva pero tenemos un conjunto de un centenar de obras muy poco vistas. Debido a la reciente retrospectiva de toda la obra de Miró la Serie Barcelona no está expuesta, porque lo estuvo en esa exposición.



Litografía de la muestra actual



Quedan solo 2 semanas para que acabe, y si no he ido antes a verla es porque no he visto en ningún medio publicidad sobre ella. Es una exposición que en varios aspectos cabría calificar de discreta. No tiene catálogo, ni siquiera un folleto. Unicamente cuando la visitas los textos de las cartelas y unas explicaciones generales sobre las técnicas empleadas por Joan Miró, la cronología y, lo más interesante, los talleres de gráfica a los que se vinculó Miró para la realización de sus trabajos. También hay un video en el que Miró dibuja sobre varias planchas de aluminio o de Zinc, y un folleto virtual en la web.

No permiten hacer fotos, por lo que en este caso las imágenes de esta entrada no las he hecho yo.  En el hilo conductor de la exposición se hace hincapié en el dominio progresivo que Miró alcanzó en las artes gráficas. A mi juicio esto es exagerado. Casi todas las estampas, incluidas las que están en color, responden técnicamente a un nivel de competencia inicial bastante discreto. Lapiz litográfico, aguadas, salpicaduras; Puntas secas, aguatintas y aguafuertes, e incluso alguna plancha recortada o posiblemente agujereada, que si destacan es por su espontaneidad , por la decisión que transmiten en su ejecución y por la sensibilidad en el color, el trazo y la composición propias del artista en toda su obra. La estampación, de talleres profesionales, es por supuesto impecable, aunque el paso del tiempo ha hecho que muchos de estos trabajos envejezcan lamentablemente. Las primeras estampas datan de 1938, con la serie Negra y Roja por ejemplo:




En estas estampas, y hasta bien entrados los años 50, es fácil constatar como el paso del tiempo ha dañado el papel, envejeciendo su color de, supongo, un blanco matizado en crema, al clasico color de papel viejo quemado, de un ocre con un velo  un poco marrón. Hay presencias neutralizadas de hongos, óxido y, en algún caso, la diferencia de color de un paspartou que produce un recuadro dentro del marjen del papel. Este envejecimiento del papel en el caso de las estamaps más abigarradas en blanco y negro no produce una interferencia seria, pero en las estampas posteriores a la estancia de Miro en el taller de Hayter en New York en 1947, en las que hay sutiles masas de azules, amarillos y otros colores, la presencia del color del papel destruye la elegancia que debieron tener inicialmente estos trabajos. Es por eso que en ciertos aspectos es una exposición difícil de ver, sobre todo para espectadores no amantes del grabado, de Miró o apasionados del Arte. Aún así ver este "paso del tiempo" sobre el papel da que pensar.

A pesar de lo dicho es una exposición con puntos muy interesantes que hacen aconsejable la visita.  Hay series, sobre todo al final, de un gran nivel y donde, en el caso de la calcografía, si que Miró llega a un manejo de la técnica destacable. Además son series poco expuestas, al menos yo no las había visto nunca. La serie de gigantes de 1960, un conjunto de 6 aguatintas de gran formato, junto al pájaro del paraiso (1963), conectan a Miró con el informalismo, el Art brut o el expresionismo abstracto norteamericano:













Planchas de 80x60 CMs aproximadamente.










Hay otra influencias que se entreveen, como la del arte de la caligrafía japonesa, o juegos de combinatorias de planchas estampadas en diversos órdenes, colores y sentidos que dan algunos resultados felices.
Visitar esta exposición te hace ver también, por la notoria ausencia de público (Fuí un Sábado una hora y media antes del cierre del Museo, y prácticamente vi todo el conjunto con 4 o 5 personas más), cómo sigue siendo posible disfrutar de la contemplación del Arte alejado de los tropeles masificatorios como el comentado hace poco en ocasión de la retrospectiva de Dalí en Madrid a nada que uno tenga intereses concretos o una actitud activa en la contemplación. Es, digamos, una exposición sin espectacularizar, no hay que hacer cola ni temer por estorbar a nadie si te paras más de 10 segundos o 10 minutos ante una obra. Un lujo.

Posiblemente esta exposición se explica por una falta de presupuesto en la Fundació Miró -todo lo expuesto son fondos de la propia Fundació- y de ahí la discreta promoción y el exiguo discurso curatorial con la que se nos presenta, pero esta discreción podemos interpretarla  a la vez como su atractivo.