sábado, 3 de agosto de 2013

Paso a paso conceptual

Hace poco terminé una serie de paneles de madera tallados. En dos entradas anteriores hice un paso a paso del procedimiento técnico de uno similar, pero que no forma parte de este conjunto. Los textos donde se explican  procedimientos técnicos son habituales en los foros de internet. Como dije entonces este tipo de comunicaciones se enmarcan en el proceso de compartir conocimiento explicito que la red posibilita.  En general en los manuales físicos sobre artes plásticas también se explica sobre todo la técnica, y se alude a veces a la conveniencia de elegir una u otra en función de las intenciones del artista. La razón parece clara: los interesados en el Arte como procedimiento para producir,  sobre todo necesitan saber cómo hacer, no qué hacer o por qué hacer de una manera y no de otra. Quizá las preguntas  sobre qué o  por qué están  más en la orbita de lo que se espera del espectador. Centrarse en el procedimiento, tratándose de producir objetos, parece una característica propia del arte plástico tradicional, y no tanto del arte contemporáneo, que parece que se ha desmaterializado o que se ha externalizado en la producción  objetual. La  factura no es relevante nos dicen, lo relevante es la idea. Así podemos ver "obra" de artistas que no hicieron nada físicamente hablando, y que más parecen en su quehacer un director de cine que un esforzado y quizá solitario hacedor. Un reproche habitual que se hace al arte plástico es precisamente su banalidad conceptual, su ausencia de contenidos intelectuales relevantes, basándose el prestigio artístico en una mera competencia en habilidades manuales. Recordemos las burlas de Picabia  sobre Cezanne y los pintamonas.  Y  el reproche especular que se hace desde el arte plástico al conceptual es, precisamente, que la materialización no aporta nada a la obra, por lo que ir a ver una exposición de arte conceptual es redundante.En un caso la forma sobra porque es solo atención a la forma, y en el otro sobra la forma porque el contenido no la necesita. Esta caricatura de los extremos que se tocan denota dos posibles vicios y sus correspondientes estereotipos: están los pintamonas y están los charlatanes. Pero la realidad es mucho más variada que estas reducciones. Y para ir al grano, para mi el Arte que resulta interesante es aquel que no descuida ninguno de sus aspectos. Venimos de un tiempo en el que el Arte se ha desmaterializado, desestetizado y   descanonizado; Un Arte que se ha hibridado y ha reclamado para si todas las posibles dignidades intelectuales de otros campos, pero sin pasar por el peaje de sus protocolos académicos, y  así  se ha confundido la práctica artística con el estudio antropológico, sociológico, filosófico, histórico, etc. En este tiempo desde muchos sectores del sistema del arte se ha menospreciado al arte plástico tradicional como si en este no hubiese posibilidad alguna de contemporaneidad, hasta el punto de ejercer en sus juicios de academia de la antiacademia: En nombre de lo heterogéneo ser homogéneos, en nombre de lo democrático  ser demagógicos.

 Todos estos procesos y las discusiones que han generado a su alrededor me han venido interesando especialmente en estos últimos años, primero porque como parte implicada sentía  ese menosprecio hacia el arte plástico como algo real, como una manera de seguir estableciendo jerarquías para repartirse el pastel atendiendo al uso de la ideología o de la teoría del Arte, sin que en el fondo hubiese un interés real ni por las ideas ni por el arte. Sin embargo más tarde los propios procesos de significación en el sistema del arte y las actitudes que motivan a sus actores o los discursos filosóficos en los que se apoyan, me interesaron de por si como reflexión productiva dentro de mi propia obra; En este interés por la teoría, y en concreto por algunas de estas teorías, es en el que me he apoyado en la realización de esta serie en sus aspectos temáticos y de intención conceptual. Veamos la serie en el orden cronológico de su factura y analicemos esta vez su paso a paso conceptual y su relación con la forma. Se trata de siete bajorrelieves tallados en paneles de madera de contraplacado de Okume:



Arte1. 101 x115 CMS.
   


Arte2. 100x65 CMS.




Arte3. 122x165 CMS.




Arte4. 122x75 CMS.




Lírica. 103x90 CMS.




Hibris. 122 x 122 CMS.




Gestalt. 122 x 128 CMS.


Ya expliqué cómo hago estos paneles, pero ¿Por qué hacerlos así? ¿Qué intención los motivan? ¿Cual es su tema? ¿Hay antecedentes en la historia del Arte? Empezemos por lo fácil: Hace años que pienso en cómo se inserta el arte plástico en el arte contemporaneo y bajo qué discursos se explica su interés, porque ese interés está ahí, y explicitar discursos es la manera en el arte contemporaneo de legitimar las propuestas artísticas, un poco dentro de la lógica que Hegel predijo sobre un exceso de conciencia en el arte romántico. Lo propio del arte plástico es el desarrollo de una conciencia material sobre las posibilidades de expresión de los materiales. Su valor radica en experiencias básicas ligadas al cuerpo, al desarrollo de la pericia artesanal y de la inteligencia de la mano y el ojo sobre la materia para, como dice Danto en su último libro, encarnar significados. Cuando es posible elaborar imágenes de muchas maneras, elegir una u otra es parte de su significado. A los artistas esto les preocupa en diversos grados, pero es algo ante lo que se posicionan y sobre lo que se les pide que se posicionen. Así que una de mis últimas series, Teoría del Arte, abordaba la idea del artista como teórico del arte, y de cómo, en ese ejercicio, la autorreferencialidad es la norma: la definición de arte es aquella en la que su actividad es Arte por excelencia. Dentro de los prototipos de artistas imaginé al meta-artista, el artista cuyo tema es el propio discurso del arte, y aquí apareció la idea del texto como parte principal de la obra:



Teoría del Arte 4. 70x100 cms.


Una mañana, trabajando en el taller sobre esta serie, una visita me hizo reparar en la belleza de la plancha, en el trabajo de la gubia y la huella dejada en la plancha que contenía el texto:

Plancha del texto, con el texto invertido claro.

Y de ahí surgió un encargo, el de realizar un panel de texto para un local, una coctelería, que por supuesto no tenía nada que ver con el tema que me planteaba en la serie de Teoría del Arte. Sin embargo para hacer esa plancha, que se convirtió por las medidas (120x180 CMS) en un panel, tuve que hacer previamente otra para afinar la manera de hacer, y de ahí surgió el primer panel de la serie, que me planteé como un imaginario campo semántico del Arte, donde los conceptos flotan unos al lado de otros o se superponen en diferentes niveles. Tanto esta primera talla como el encargo son las que más se parecen a una plancha Xilográfica. Incluso pinté con tinta de grabado algunas de las palabras. Así que como motor de esta serie encontramos a la casualidad de un encargo aprovechada para iniciar una nueva serie ya fuera del grabado, pero con evidentes lazos en mi experiencia Xilográfica.  El tema, de una manera general, es este: cómo se producen las definiciones de arte y con que discursos estéticos, filosóficos, sociológicos y políticos se entremezclan. En cada panel se dan unas referencias más o menos concretas: Los 4 titulados Arte son más generales y los otros 3 abordan aspectos más concretos, como son la mirada poética en Lírica, el mundo estético griego y su continuación en la estética de Kant en Hibris y la relación entre arte y percepción visual que plantea Rudolf Arnheim en su famoso libro en la talla titulada Gestalt.

 Pero el tema no es lo principal, porque el tema al realizar la talla se convierte en objeto y lo que me planteo es qué relación se establece entre el contenido y la forma, y qué pesa más para el espectador. Porque ¿Cuantos contempladores de estas piezas entenderían su significado? Al tallar estas palabras y observar las marcas ordenadas que deja la gubia, las diferentes texturas y colores que la madera propicia me preguntaba que pesa más en la contemplación ¿Entender el contenido o percibir la forma abstrayéndose del contenido? En general las personas que han visto en directo estas piezas, se sorprenden del trabajo que conlleva y de que su factura sea manual.  Y la intención de la talla va más por ahí, porque con los medios que hay ahora de reproducción foto digital uno puede hacer un texto y grabarlo con láser    sobre cualquier superficie, como se hace en general en los carteles. Pero una talla fotomecánica es indiscriminada, no considera el material. Una talla manual se puede  encontrar con las peculiaridades de las capas de madera y considerar esta característica como un recurso expresivo; Porque un contraplacado es una sucesión de capas de madera encolada que invierte en cada capa el sentido de la fibra, y en cada capa el color y la textura   pueden variar ligeramente, o incluso ser de maderas distintas, de okume por fuera y de Pino o Chopo en el interior.



Contrachapado de Okume donde se ven las capas.
  

El contraplacado es un panel de madera de uso industrial, aunque hay variedades de más calidad que se usan en la marqueteria. No es adecuado para la talla, porque no permite con facilidad un control del corte o del volumen tridimensional en curvas, Además se puede decapar y romper. Sin embargo yo lo he usado durante años para hacer Xilografía. Mis imágenes, al no tener detalles de talla finos, pueden hacerse en estos paneles sin demasiados problemas. De lo que se trata es de ser conscientes de las peculiaridades del material y de emplearlas significativamente.  En ese sentido un material industrial es un punto de partida igual de interesante que un taco de madera maciza,  solo hay que aprovechar sus peculiaridades.  Por eso, a medida que se sucedieron las piezas, varié la manera de tallarlas, concentrándome en las diferencias que aportaban los paneles en cada capa para tratar de aprovecharlas como recurso plástico. Tambien aumenté el grosor del taco, pasando de los primeros contraplacados de 1 CM a los últimos, de algo mas de 3 CMS. Esto hizo que el parecido con una plancha de Xilografía se perdiese rápidamente a partir del segundo trabajo, y que de tallar me concentrase además en recortar y arrancar.
Precedentes iconográficos hay muchos, pero presentaré los ejemplos más obvios en mi caso. El texto como objeto del arte plástico tiene  en mi formación sus inicios en las primeras vanguardias. Recuerdo, en el ambito catalán, los caligramas de  Salvat Papasseit que estudié en el bachillerato:






Los textos Dadá, donde se juega con las diferentes tipografías y su disposición:






O, incluso más relevantes por su parecido y más actuales, los textos que aparecen en la Red donde se clasifican las palabras de un discurso relacionando su tamaño con el nº de veces que se han pronunciado, las nubes:




Hasta los diseños de texto de las carpas provisionales del Mercat de Sant Antoni, que están muy cerca del taller, se me han revelado a una luz distinta mientras hacía estos paneles:




La verdad es que estamos rodeados de textos que nos invitan a su contemplación estética. Incluso hay una Vanguardia de las segundas Vanguardias llamada Letrismo.   Como influencia directa dentro del campo de la escultura que conozco, estaría sin duda Jaume Plensa:




Escultura de Jaume Plensa
   

O las impresionantes  puertas de la Sagrada Familia:








Y claro, los tipos de imprenta y en especial los de madera, ya en el campo más cercano al grabado:






Todos estos ejemplos forman parte del contexto iconográfico e histórico que me ha servido para elegir un material y emplearlo de una manera concreta.

Y para acabar un poco de música, esta vez Wilson Pickett:


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