jueves, 31 de enero de 2013

EL Libro aún

Mientras el libro como formato parece haber entrado en decadencia debido a la irrupción del libro dígital y del libro virtualizado, compartido en las redes, parece como si el interés por el libro como objeto precioso se reactivase. El libro de artista sería lo primero que nos viene a la mente. A la decadencia  de las ferias de arte gráfico, o a su mutación en ferias deArte Múltiple, se suma el nacimiento de nuevos eventos artísticos cuyo argumento central es el libro de artista. Así tenemos Art Libris en Barcelona o Masquelibros en Madrid, ferías de nueva creación orientadas al libro de artista. Podría parecer que a la acusación de obsolescencia que algunos atribuyen al  Arte gráfico se responda con una especialización aún mayor. En el libro de artista hay una conciencia formal de todo lo empleado, la encuadernación, el papel, el formato, los tipos, todo en su concreta materialidad es susceptible de ser artistizado. Parece como si a un lado del ring solo el libro como objeto artístico pudiese resistir los golpes de los nuevos formatos digitales y sus razones.
Sus razones, se nos dice, son su gran ventaja ecológica, su comodidad, su ligereza. El libro de papel es visto como un deshecho, un atentado insostenible a la naturaleza, un fetiche irracional. No se si al hacer estas comparaciones se tiene en cuenta que un E-book consume durante toda su existencia electricidad, y que toda su existencia está amenazada por una más que probable obsolescencia programada; porque ¿Alguien se imagina un E-book que dure 10, 15 o 20 años? Por lo pronto todas las primeras generaciones de E-books han sido deshechadas porque sus pantallas brillan en exceso y cansan la vista, produciendo el curioso resultado que algo publicitado como más cómodo en su lectura acaba produciendo una menor lectura.

 Al hecho sorprendente  de la capacidad que promete un E-Book, miles de libros a la vez en tus manos, miles de libros que esperan en la red a que los "bajes", se une el hecho absurdo de que nadie podría leer tantos libros, y que si alguien lo intentase su e-book se estropearía antes de poder acabarlos. Mis primeros libros los compré hace 30 años, y dentro de otros 30 no hay ningún motivo para pensar que no seguirán funcionando.

Pero no es cuestión de menospreciar este nuevo (bueno, no tan nuevo) y flamante artefacto, porque es posible que mucha gente, solo por el hecho de tener un e-book, lea algo o lea más. Además el texto se puede agrandar, algo innegablemente útil para quien tiene problemas visuales, cosa que nos pasa a todos si vivimos lo bastante.

Lo que podemos preguntarnos, coincidiendo con el cierre de venerables librerias a nuestro alrededor (La librería Catalonia el mes pasado) es si el único formato posible del libro físico en el futuro será el formato de libro de artista o el E-book. Visitando la actual exposición que hay en Círculo del Arte , "El Arte de hacer libros con Artistas"parece posible un tercer formato. Significatívamente la exposicion no habla de libros de artista, aunque hay algunos, sino de libros con artistas. El editor e impresor Gerhard Steidl nos muestra cómo un proceso mecanizado e industrial puede estar regido por una ética artesanal que busca por encima de todo el trabajo bien hecho. Para ello Steidl atiende a cada detalle de la fabricación de sus libros, desarrollando una conciencia material que, tal como nos explica Richard Sennet en su libro "El Artesano", es la base de las prácticas artesanales que han orientado desde hace mucho nuestra idea y práctica de la excelencia. Así que tenemos una exposición de libros, sobre todo libros sobre fotógrafos, impecablemente editados. Y de entre ellos para mi destaca la edición del libro de Jack Kerouac On the Road, con fotografías de enorme calidad de Ed Ruscha.



La exposición es interesante no porque nos enseñe estos libros, sino porque pone de relieve todo el conocimiento implícito que en el proceso Steidl pone en juego. Tenemos vitrinas con catálogos de telas para las tapas, tipos fijos para hacer los relieves secos, tipografías diseñadas por Steidl, troquelados, pruebas de imprenta, paginaciones y, por supuesto, originales de los artistas con los que este editor impresor ha colaborado durante muchos años. Además la muestra de libros, que se pueden hojear tranquilamente, añade al placer de la vista el del tacto de las portadas, relieves y texturas de los diferentes papeles escogidos y el olor de la tinta y el papel.



 En la inaguración tuvimos la oportunidad de escuchar una apasionada conferencia de Steidl donde, como no podia ser menos, el editor defendió su trabajo y su intransigente postura ante las nuevas tecnológias del libro digital, a las que llamó basura electrónica. Viendo estos libros se comprende su postura perféctamente.

Es una exposición que dura poco, hasta el 22 de febrero, asi que recomiendo su visita, no solo, como dije, para ver los libros, sino para disfrutarlos en todas sus dimensiones. 

Para los que no podais ir he hecho unas fotos:

































Y para terminar un retrato de Steidl en Plan Dadaista/Berlinés:

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