lunes, 7 de noviembre de 2011

Originalidad (primera parte)

Una de las convenciones mistéricas de la obra grafica es su condición múltiple y a la vez original. Con esto me refiero al hecho de que un grabado consiste en una serie de estampaciones de una plancha o un conjunto de ellas, que son numeradas y firmadas por el autor: Lo que se llama una edición. Una edición consta de un nº determinado de ejemplares, en la actualidad en el contexto español y artístico “serio” no más de 100. Están además las pruebas de Artista(P.A.), los hors comerç(H.C), las pruebas de color y de estado(P.C. y P.E.) que también se numeran o al menos están sujetas a una convención sobre su nº (Las P.A: y los H.C. suelen ser un 10% sobre el nº de la edición. Además está la prueba buena para el tiraje (B.A.T.), la nomenclatura en números romanos (que indica una característica especial dentro de la propia edición a la que se le supone una mayor calidad, el papel por ejemplo es una de las variaciones más habituales)… Esta lista no es exhaustiva, pero da una idea de que el nº total de estampas de un grabado es alto, no se trata de una obra única, y sin embargo se considera, en el medio de la gráfica artística, que cada ejemplar es original, y no una reproducción. No se trata de copias… A primera vista esto parece absurdo.
¿Cuáles son las razones aducidas para considerar cada ejemplar original? Una razón explicada con frecuencia es que cada estampa es sutil pero perceptiblemente distinta. Esto es así porque el entintado de la estampa es manual. Bien, lo primero que habría que decir es que no siempre el entintado o la estampación de un grabado es manual, pero salvando esto, si nos centramos en la gráfica tradicional, parece una razón válida. Curiosamente este reducto de “Lo original” en muchos casos no es atribuible al artista, pues es frecuente que el artista no entinte ni estampe el grabado, y delegue esta tarea en el estampador. Para no incurrir en incoherencias, esta originalidad permanece en el Artista debido a que el estampador entinta siguiendo las directrices del artista, o así debiera ser en teoría. Un entintado manual puede variar enormemente el aspecto de una estampa, incluso en el caso de grabados de una sola plancha con diseños no demasiado complejos. Un ejemplo es el último trabajo que he estampado para el Artista Juan Escudero. Un aguafuerte de línea. En las tres imágenes siguientes se puede ver con claridad que pasa si no se acaba de limpiar la plancha del todo y se deja un velo, se deja un velo intencionado, o bien se limpia el velo del todo.








Es un ejemplo sencillo, pero da una idea de la importancia de la estampación y de su enorme variabilidad. Existen artistas que producen ediciones cambiando extraordinariamente cada entintado (entonces suelen entintar ellos mismos, o dan al estampador una pauta flexible de variabilidad, por decirlo así), un caso histórico de lo descrito serían los grabados de Edward Munch.
Sin embargo lo habitual es producir ediciones donde la intención del entintado sea siempre la misma, y las diferencias sean mínimas.
Desde un punto de vista teórico esto se puede problematizar, no hay duda,pero para esto mejor una segunda parte.

1 comentario:

  1. El velo de la segunda prueba es sumamente significativo... mmm y originalmente tuyo por lo que estamos hablando de una obra de colaboración.
    Un abrazo, muy interesante el blog.
    juan Escudero

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